15 feb 2016

Las tuberías que se encuentran a la intemperie o en el interior de pisos superiores son las que más sufren el riesgo de congelación. En este último caso, en especial, ocurre en habitaciones que se usan poco y, por lo tanto, no es habitual la calefacción, como desvanes o buhardillas.

Cuando el termómetro se sitúa en 0ºC, el agua se congela. Como resultado, se solidifica y aumenta de volumen hasta formar hielo. La presión que éste ejerce llega a ser tan alta que, en ocasiones, rompe las paredes de la tubería. Si el congelamiento se origina en un punto de la instalación próximo a una unión, lo habitual es que se produzcan filtraciones. Sin embargo, si se congela todo un tramo de tubería, es posible que ésta reviente. Por este motivo, es fundamental aislar los tubos del frio intenso.

Hay que cubrirlos con un material aislante, como lana de fibra de vidrio. Después, se forran con una tela para formar un manto protector. Basta cualquier tejido, pero si se desea reforzar el aislamiento, es preferible optar por telas gruesas y opacas, o incluso por láminas de goma. Para terminar, se debe sellar el conjunto con cinta adhesiva gruesa e impermeable.

Si a pesar de todo las tuberías se congelan en algunos tramos de la instalación, es posible descongelarlas para recuperar el suministro de agua y evitar desperfectos mayores.

Cuando las tuberías congeladas que se encuentran en el exterior están recubiertas por escarcha, es fácil localizar con exactitud los puntos atascados por el hielo. No obstante, en ocasiones resulta más complicado. Para facilitar la tarea, se deben abrir todos los grifos del hogar. Así es posible averiguar cuáles funcionan con normalidad y cuáles están obstruidos por el hielo.

Una vez localizadas las partes afectadas, se debe emplear cualquier elemento que dé calor para elevar la temperatura de la tubería hasta que el hielo desaparezca. Por seguridad, es conveniente elegir herramientas que lo hagan de forma seca y sin llama para evitar riesgos de explosión. Los secadores de pelo y los decapadores térmicos son dos opciones apropiadas.

Las tuberías de cobre transmiten de forma óptima y rápida el calor. Por ello, la descongelación será inmediata. Antes de calentar los tubos, es recomendable dejar abierto el grifo afectado. El goteo de agua es una señal inequívoca de que la descongelación ha sido efectiva

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